Estoy aquí en una larga espera
para arrullarte entre mis brazos
estas mismas que están magulladas
pero llenas de ternuras
y arrancarte en una sola caricia
la dura raíz de tus sueños
para que se realice un solo sueño
labrando todos los días
un nuevo amanecer y sembrar en ti
la semilla perfecta del amor
donde nuestras palabras sean el agua
y nuestra mirada el trazo y guía de un rumbo
sin angustias ni penas
estas manos que reman un porvenir
y estas uñas gastadas
de tanto arañar la puerta del destino
han sembrado en el jardín
el geranio rojo del corazón
un edén perfecto
por donde vuelas como el ave del paraíso
libre, sin invadir lo ajeno
estoy aquí como la ceniza de un siniestro
esperando ser reconocido
por la mirada de tus ojos
no desistas de buscarme
que aquí te espero
no es el fin de un rincón del mundo
es el principio de la inercia
donde sopla el viento
y la quietud es sombra…

